Más de mil productores de quinua orgánica en Puno fortalecieron sus capacidades productivas y organizativas

Puno como zona de origen de la quinua, cultiva actualmente más del 40% de la producción del Perú e involucra directamente a más de 30 000 productores. Por ello, a través del proyecto “Cadena de Valor de la Quinua Orgánica como Modelo de Desarrollo Sostenible” se contribuyó a mejorar la competitividad de dicha cadena de valor y posicionar a la quinua originaria de Perú como un cultivo orgánico de origen andino. Los resultados de la iniciativa, implementada en el marco del Programa Secompetitivo de la Cooperación Suiza - SECO y facilitada por HELVETAS Swiss Intercooperation, se presentaron a fines de noviembre último. 
El proyecto fue ejecutado bajo el enfoque de mercados inclusivos, por ello su impacto se ve reflejado en la mejora de la productividad, en la gestión organizacional e institucionalidad del conjunto de actores de la cadena de quinua orgánica.

Entre sus principales resultados destacan:
  • 15% de incremento en los ingresos promedio de 1080 productores de quinua y el aumento en un 25% del rendimiento en sus parcelas.
  • 1447 productores recibieron asistencia técnica.
  • 35 empleos promovidos en los actores de la cadena
  • La articulación comercial de 845 TM de quinua por un valor aproximado de S/. 5.4 millones, a través de organizaciones de productores.
  • Acreditación y formación de 27 promotores líderes para servicios técnicos en la producción de quinua.
  • En alianza con el SENAMHI se implemenó un sistema de mensajería con información meteorológica para 442 miembros de la mesa de quinua.
  • Desarrollo de un producto financiero innovador de microleasing. Este producto se desarrolló con apoyo de una cooperativa local y permite a los productores agrorurales adquirir activos productivos.  Con el proyecto se logró la colocación de 191 activos productivos por un valor de S/. 740,000.
  • Apalancamiento de fondos por alrededor de S/. 600.00 para la ejecución de 2 nuevos proyectos de quinua orgánica financiados por el Plan Nacional de Innovación Agraria – PNIA.
Este grano andino por su amplia variabilidad genética, alto valor nutritivo, capacidad de adaptabilidad a diversos pisos ecológicos y aceptación en el mercado se constituye en una oportunidad de mejora de ingresos y condiciones de vida de los pequeños productores orgánicos de las zonas andinas.